Como cada año, el IV Domingo de Pascua, El domingo del Buen Pastor, celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. En este 2019 el tema de esta 56ª Jornada es “La valentía de arriesgar por la promesa de Dios”. El Papa Francisco nos invita a saber responder a la llamada del Señor, quien nos hace portadores de una promesa y, al mismo tiempo, nos pide la valentía de arriesgarnos con él y por él.
La llamada que el Señor nos hace a todos, no es una intromisión de Dios en nuestra libertad; no es una “jaula” o un peso que se nos carga encima. Es la iniciativa amorosa con la que Dios viene a nuestro encuentro y nos invita a entrar en un gran proyecto, del que quiere que participemos, mostrándonos en el horizonte un mar más amplio y una pesca sobreabundante. La llamada a la vida cristiana, que todos recibimos con el bautismo, nos recuerda que nuestra vida no es fruto del azar, sino el don de ser hijos amados por el Señor, reunidos en la gran familia de la Iglesia; no hay mayor gozo que arriesgar la vida por el Señor.
No siempre es fácil discernir la propia vocación y orientar la vida de la manera correcta. Por este motivo, es necesario un compromiso renovado por parte de toda la Iglesia –sacerdotes, religiosos, animadores pastorales, educadores, laicos consagrados, matrimonios– para que se les ofrezcan, especialmente a los jóvenes, posibilidades de escucha y de discernimiento. Se necesita una pastoral juvenil y vocacional que ayude al encuentro con Cristo y lograr el descubrimiento del plan de Dios. Que María Santísima de la Salud nos impulse a tomar los riesgos de nuestra vocación, en Ella, en quien hubo riesgos en su “sí”, se cumplió la promesa. Que María quien fue portadora de riesgo y de promesa, nos dé el valor para arriesgarnos.

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