Los Mineros de “El Oro”

Los Mineros de “El Oro”

“El Oro”, es una población que pertenece al Estado de México, este es uno de los 121 pueblos mágicos del país, aunque en esta ocasión haremos un relato del trabajo que realizaban sus habitantes y que era la explotación de las minas, ello, con información de la guía de turistas Verónica González.

“Tiro de Norte”, fue la boca de una mina de esta población, cuenta con una estructura de color rojo, a la que se le conoce como “Arca del Malacate”, es única en el país, según lo señalado por la joven Verónica, quien es la encargada de recibir a los turistas que visitan la vieja mina.

Hay otras minas y pueblos donde se trabajaba con otro tipo de estructuras, las cuales son de acero, pero esta es única, y está construida a base de madera muy resistente, y ha logrado subsistir gracias a los trabajos de remodelación que le ha implantado la CONACULTA.

Esta obra fue realizada con tecnología inglesa, en tanto los españoles trabajaban la minería a base de socavones, es decir, haciendo túneles sobre las elevaciones de tierra para ingresar de manera horizontal a las minas, en cambio, los ingleses y franceses, introdujeron la tecnología llamada “Tiros o Boca de Mina”, para bajar de manera vertical por medio de malacates o canastillas tipo elevador.

En el lugar existe un patio especial donde se encontraba lo que llamaban “Casa del Malacate”, de donde se desprenden dos cables de acero que llegan hasta unas poleas de la Torre Roja” donde  los hombres sostenían el malacate o canastilla tipo elevador.  Los mineros para poder abordarla tenían que subir a un primer nivel de la torre con su herramienta básica como eran palas, picos, carretillas, barrenos, casco de protección, entre otros;  en aquellos días las lámparas de carburo eran bastante esenciales para los mineros, ya que con ellas iban a medir  la oxigenación de la mina y la presencia de gases.

La duración de una lámpara de carburo era de ocho horas al día, si la lámpara empezaba a apagarse antes, era porque se estaba acabando el oxígeno y los trabajadores debían salir de las minas, o abrir los giros de ventilación, para re -oxigenar el lugar. Se dice que para las empresas mineras el tiempo era oro, porque ellos no iban a permitir que los hombres ingresaran a trabajar y se acabara el oxígeno, para luego volver a ingresar, o ingresar a trabajar, salir y comer y volver a regresar a las minas.

En el caso de la oxigenación de la mina, se dijo que los hombres ingresaban a trabajar hasta el último nivel más profundo que era de  300 metros, para que cuando ahí se acabara el oxígeno, pudiesen escalar a la siguiente zona para seguir trabajando sin parar. Con referencia a la alimentación, a los trabajadores se les hacia el famoso itacate con gorditas rellenas de frijoles, quelites asados, nopales asados y una salsa de molcajete, pero quedaba estrictamente prohibido introducir agua al lugar.

Y es que los mineros trabajaban a altas temperaturas, sudaban demasiado y si tomaban agua simple, sin duda se iban a deshidratar y no tendrían fuerzas para seguir trabajando, por eso, les permitían llevar “El Agua de los Dioses”, el Pulque, bebida que les proporcionaba las energías necesarias para seguir trabajando, ello, bajo estricto control.

Al interior de la mina, los trabajadores extraían la roca y el malacate en el que bajaron, era utilizado para subir la roca  hasta  un primer nivel donde había otras personas esperando para descargar el material, después utilizaban maquinarias para triturar la roca y así extraían el oro, material que era llevado a Haciendas de Beneficio para convertirlo en lingotes de oro.

En las haciendas de beneficio, la roca era colocada en tubos enormes con balines grandes, los cuales giraban para golpear la roca y así triturarla, hasta dejarla pulverizada en su totalidad. Posteriormente se le agregaba cianuro sin mercurio, para el proceso de amalgamar y fundir el preciado tesoro a más de mil grados.

Según se dijo, las barras o lingotes de oro pesaban entre 35 y 50 kilos, y cada cinco o seis meses aproximados, se transportaban alrededor de 200 barras de oro a Inglaterra y Francia, en tanto el sueldo del minero era de tres pesos a la semana, lo que significaba que eran negreados y no les daban nada de lo que se sacaba de la mina, además, de su pago, un peso y 75 centavos era para su alimentación y el resto para vestir y calzar a la familia.

Cabe señalar que las  familias de aquel entonces no eran como las de ahora, hoy tener 5 o 6 hijos son demasiados, y en aquellos años las familias eran de entre 15 y 20 hijos, por lo que era casi imposible poderles dar todo lo que necesitaban. Agregado a ello, todas las industrias que llegaron a México, contaban con tiendas de ralla, lo que significaba que tenían el negocio redondo los empresarios. Por lo tanto, así como hubo mucho glamour y riqueza en el municipio, también hubo sobre-explotación de minas y mineros, incluso, el trabajo era tan pesado que los mineros morían muy jóvenes, es decir, a los 35 o 40 años, en tanto empezaban a trabajar a los 15 y 17 años de edad. Esto es algo de la historia de los habitantes de “El Oro”, Estado de México.

 

 

 

 

 

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