Autonomía universitaria del desconocimiento, al autoritarismo

Autonomía universitaria del desconocimiento, al autoritarismo

Ante la “indiferencia” de la administración de Raúl Cárdenas Navarro, el gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla anunció de facto su ventajosa “intervención” al nombramiento del rector.

Condicionar apoyo económico para someter a la Universidad, es abominable.

La Comisión de Rectoría debe de ser garante de la autonomía universitaria porque a través de ella se construye la legitimidad que presupone legalidad y racionalidad, las decisiones deben de estar basadas en la reflexión que los miembros del Consejo Universitario hagan con respecto a quién debe ser el próximo rector.

La autonomía universitaria no es solo patrimonio de esta generación, la heredamos y debemos legarla ¡Defendamosla!

Nuestra autonomía nos permite disentir del poder público, cuestionar la política de estado y generar opiniones que promuevan el desarrollo de la vida social, jurídica, económica, cultural y por supuesto política.  

Hace apenas unos años, el gobernador, alzaba la voz contra los excesos del poder, situación que al parecer ya olvidó. La Universidad, su casa, lo acogió, cuidó y respeto, como una amorosa madre hace con sus hijos, ahora parece que Ramírez Bedolla nació de otro vientre, su vida se aleja de los principios que lo hicieron llegar a la primera magistratura de Michoacán, se nutre de palabras amables, acude a eventos ostentosos y se endulza el oído con palabras a modo.

La flagrante imposición de “Estado” recaerá en Yarabí Ávila González, que no solo transita de un partido político a otro con total indiferencia, lo mismo, se dijo perredista (con más pena que gloria), que priista bajo el cobijo del gobernador Jara Guerrero, también quiso “hacerse” de una curul en el Partido Verde Ecologista, pero ahora estrena una nueva piel de tez Morena, esto, tal vez, lo debería de recordar Ramírez Bedolla, pues Yarabí de forma constante amedrento contra quien la puso, basta con recordar cómo dilucido en distintas ocasiones “sacar las manos” dirigido a los funcionarios Silvanistas.

Es indispensable que se analicen primero los méritos académicos, el supuesto doctorado que presume, ese que le dió una Universidad de Baja California, pero firmado por una institución de Nayarit, ¡Cosa más extraña! Pero lo realmente grave no son sus plazas, y no, no nos referimos a las dos que cobra en la SEP, y más que evidente menos desempeña, sino con la categoría “académica” con la que pretende llegar a la rectoría.

En la UMSNH, su plaza académica obedece también a “favores” políticos, basta con pedir que acredite, como deben de hacerlo todos los aspirantes a la rectoría, la manera en que obtuvieron esos “nombramientos”.

Yarabí Ávila González, no conoce y jamás observó lo dispuesto por el Reglamento General del Personal Académico, o, el Instructivo para la asignación de plazas vacantes o de nueva creación, violó el actual Contrato Colectivo de Trabajo y la Ley Orgánica, comprobarlo sería fácil si lo niega, basta con que muestre el Acta del Consejo Técnico en la que avaló el dictamen de la Comisión Académico Dictaminadora. No lo hará, no lo haría, porque no la tiene, no existe, no existió todo lo cocinó ilegalmente “su padrino”

La salida de los inmorales es asumirse no aludidos y ofendidos. Yarabí Ávila González no participó en ningún concurso de oposición que le de calidad ética para exigir transparencia o que los universitarios acaten las normas, ¿cómo hará que respeten a la institución?, si lo único que ha hecho ha sido mancillarla.

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